1964119037727224
top of page

Prado del Rey: un viaje entre salinas romanas, memoria serrana y el sabor de las sopas cocías

Actualizado: hace 1 hora


Y llega la primavera y me vengo arriba. Y en esta ocasión lo vamos a celebrar con un plan de esos que dejan huella: historia antigua, paisajes con alma y una tradición gastronómica que en Prado del Rey se vive con orgullo y cuchara en mano.

Hay excursiones bonitas… y luego están esas que parecen pequeñas joyas escondidas.

Eso es lo que tiene Prado del Rey: un pueblo blanco de la Sierra de Cádiz que no solo se visita, sino que se siente. Un lugar donde el paisaje, la historia y las costumbres siguen hablando bajito, pero con mucha verdad.


Nuestra próxima escapada nos lleva a un rincón con una personalidad muy especial. El Prado del Rey actual nació en tiempos de Carlos III, gracias a la Real Provisión de 29 de abril de 1768, dentro del proyecto de colonización de zonas despobladas de Andalucía impulsado por Pablo de Olavide. Allí se asentaron 189 colonos procedentes de la Serranía de Grazalema y Ronda, y de ese origen viene parte del carácter trabajador y emprendedor que todavía hoy define al pueblo.


Pero lo más fascinante de Prado del Rey no está solo en su trazado ni en su origen ilustrado. Está también en lo que guarda bajo la piel del territorio. Porque muy cerca se encuentra Iptuci, su legado histórico más emblemático: una antigua ciudad citada por autores romanos y asociada a un pasado de gran relevancia. Allí hubo incluso acuñación propia de monedas, un detalle que ya nos da pistas de la importancia que tuvo este enclave en la Antigüedad.


Y aquí llega una de las partes más mágicas del plan: las salinas de Iptuci. Según la documentación histórica del municipio, fueron los fenicios quienes iniciaron la explotación de estas salinas, que alcanzaron su gran esplendor en época romana. Pensarlo pone la piel bonita: vamos a caminar por un lugar donde, hace siglos y siglos, ya había vida, comercio, trabajo y conocimiento del territorio. La sal no era una cosa menor. Era riqueza, conservación, intercambio y poder. No era un condimento: era casi un tesoro. Y vamos a poder probar esa sal.




Las salinas de Iptuci alcanzaron su gran esplendor en época romana
Las salinas de Iptuci alcanzaron su gran esplendor en época romana

Eso es lo bonito de esta visita. Que no vamos solo a ver restos antiguos. Vamos a asomarnos a una forma de vivir. A imaginar a quienes habitaron aquella zona cuando la sal era un bien valiosísimo, casi estratégico, y cuando estos paisajes no eran solo bonitos, sino esenciales para la vida cotidiana y la economía del lugar. Iptuci no era un rincón cualquiera: su relevancia histórica fue tal que dejó rastro en la documentación antigua y en la memoria del territorio.


Y luego está ese detalle que a mí me encanta: Prado del Rey no es un pueblo cualquiera de origen medieval, sino una localidad nacida con espíritu ilustrado, creada dentro de un proyecto de nueva población en el siglo XVIII. Eso le da un aire distinto, una personalidad propia, como si en sus calles hubiera orden, historia y carácter al mismo tiempo. Pasearlo no es solo pasear un pueblo blanco bonito; es caminar por un lugar que nació con intención, con proyecto y con futuro.


Pero si la historia nos alimenta el alma, la gastronomía nos remata la faena. Y ahí entra uno de los momentos más sabrosos del día: el VII Concurso de Sopas Cocías, que se celebra el domingo 22 de marzo de 2026, en la Plaza de la Constitución,


El propio evento nace con una intención preciosa: seguir incentivando la festividad de San José, patrón de Prado del Rey, y poner en valor uno de los platos más autóctonos de la zona. Las sopas cocías son mucho más que una receta. Son cocina de raíz, cocina de aprovechamiento, cocina de huerta y de campo. Un plato humilde, sí, pero de esos que cuentan perfectamente cómo ha vivido un pueblo. Su ingrediente principal es el pan, y a partir de ahí entran los productos que daba la tierra en cada momento. Esa es la grandeza de la gastronomía popular: que no necesitaba artificios para ser memorable.


A mí este tipo de tradiciones me parecen una maravilla, porque detrás de cada cuchara hay una pequeña lección de historia. Nos recuerdan una época en la que nada se tiraba, en la que el ingenio doméstico convertía lo sencillo en delicioso, y en la que cocinar era también una forma de cuidar, de compartir y de sostener la vida. Las sopas cocías no hablan solo de comida; hablan de familia, de patios, de conversaciones largas y de un modo de entender el mundo con más verdad y menos postureo.


Por eso este plan en Prado del Rey tiene tanto gancho. Porque en un solo día vamos a encontrarnos con varias capas de belleza: la de la historia antigua de Iptuci, la de las salinas como huella de un pasado lleno de actividad, la del pueblo serrano con su personalidad propia, y la de una tradición gastronómica que sigue viva y se celebra con orgullo.


Y seamos sinceros: hay algo muy especial en descubrir lugares así en grupo. Porque una cosa es visitar un sitio, y otra muy distinta es vivirlo. Pararte a mirar, comentar una curiosidad, imaginar cómo sería aquello hace siglos, reírte, brindar, probar un plato típico y sentir que el domingo ha merecido de verdad la pena. Ahí es donde pasan las cosas bonitas.


Me apasionan precisamente esos planes que mezclan cultura, calle, paisaje, conversación y sabor. Los que no se quedan en la superficie. Los que dejan recuerdos. Y Prado del Rey tiene todos los ingredientes para convertirse en uno de esos días que luego se recuerdan con una sonrisa.


Así que ya lo sabes: el domingo 22 de marzo le damos la bienvenida a la primavera de una forma muy especial: nos vamos a descubrir un rincón de la Sierra de Cádiz donde la historia todavía respira y donde la tradición se sirve caliente, con pan, con campo y con mucho arte.… y buena gente con quien compartirlo.


Planes que mezclan cultura, calle, paisaje, conversación y sabor
Planes que mezclan cultura, calle, paisaje, conversación y sabor

 
 
 

Comentarios


¿Ganas de planes nuevos y gente maja? Tu nueva vida social empieza aquí. Regístrate ahora.  Es gratis

¡ Gracias por registrarte!

bottom of page